Todo comienza con uno: ex-becarios, empoderamiento juvenil, y una visión por un futuro mejor.

Todo comienza con uno: ex-becarios, empoderamiento juvenil, y una visión por un futuro mejor.
Publicado por Jeff Weinshenker / Octubre 11, 2012

Jeff Weinshenker labora como Oficial de Asuntos Públicos en el Departamento del Hemisferio Occidental.

Todo comienza con uno. Una idea. Un individuo. Una comunidad. Una visión mejor para un futuro mejor.

Todo comienza con Juan Pablo en Bolivia enseñando a jóvenes en riesgo social como expresarse ellos mismos a través de los deportes y la cultura, desarrollando su propia identidad para que otros no se las impongan.

Todo comienza con Martha en Costa Rica o Yelitza en Panamá, quiénes encontraron la manera de alcanzar los “no alcanzables” – miembros de pandillas, drogadictos, y desertores del sistema educativo en quienes otros han abandonado toda esperanza.

A veces comienza por una idea – enseñar robótica a jóvenes de 10 años en una comunidad arrasada por las drogas en Costa Rica. Poco a poco con el apoyo de adultos dedicados, estos chicos y chicas aprenden a construir algo más grande – motores, carros, sistemas complejos—y en el proceso, ellos se construyen ellos mismos y sus barrios.

Estos momentos de inspiración existen a través del hemisferio occidental, y si podemos establecer vínculos y forjar una red de acción comunitaria, tendremos un todo más grande que la suma de sus partes. Forjar redes fue precisamente el propósito del taller de ex-becarios que se llevo a cabo del 2 al 4 de octubre en Costa Rica, donde 29 participantes de intercambios del gobierno de Estados Unidos se reunieron para compartir ideas, retos, y mejores prácticas sobre “empoderamiento juvenil y seguridad ciudadana”.

Estos ex-becados de Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Mexico, Nicaragua, Panamá, y Perú son líderes de ONGs, departamentos de gobierno, campus universitarios, y organizaciones de la sociedad civil. Son apasionados, energéticos, y dinámicos con la capacidad de inspirar el cambio en los barrios más difíciles de América Latina.

Durante tres días, los participantes compartieron sus experiencias personales y abordaron asuntos críticos como la drogadicción, la prevención de la violencia, la rehabilitación de ex-miembros de pandillas, la construcción de la autoestima, la protección de derechos humanos para las mujeres y las minorías. Algo que me impacto a medida que escuchaba las presentaciones y discusiones del grupo fue que estos líderes ya poseen las soluciones de algunos de los problemas más desconcertantes que enfrenta nuestro hemisferio. Las soluciones son sorprendentemente simples: darle alternativas positivas a la gente joven contrario a las drogas, y el crimen; facilitar espacios seguros y agradables para que se expresen ellos mismos, ya sea a través de la música, el arte, los deportes, el aprendizaje en aula; y enseñarles a creer en ellos mismos para que se atrevan a soñar.

Las soluciones pueden parecer directas, pero multiplicarlas a nivel regional es dónde se encuentra el reto. Las diferencias culturales y geográficas son un obstáculo para forjar comunidades de práctica que permitan a líderes inspiradores transformar su visión individual en éxitos a nivel global.

Este taller de ex-becados, auspiciado a través del Departamento de Educación y Asuntos Culturales fue un paso poderoso en la dirección indicada. Estos hombres y mujeres de todas las edades, grupos étnicos, y procedencias se conectaron a un nivel profundo y personal en un periodo sorprendentemente corto de tiempo. La energía que emanó del grupo – desde el primer día de discusiones con brío hasta la risa y el baile de la cena de hasta luego — fue palpable y mágico.

Los participantes del taller están ansiosos de construir a partir de las conversaciones que ellos iniciaron. El lema del grupo: “Retos Globales, Soluciones Locales”, captura mucho de lo que testimonie esa semana en historias de esperanza, y empoderamiento a través de Latinoamérica. Yo espero que podamos vincular más de estas soluciones locales a través de redes globales. Si podemos apalancar redes tradicionales con redes sociales para que líderes como estos puedan unirse, estaríamos facilitando a que ideas exitosas trasciendan fronteras. Entonces, el círculo estaría completo y terminaríamos como iniciamos: como uno.